24.11.10

Las Joyas de la Nevera (segunda parte)

Aquí va la segunda parte, que no última, de Joyas de la Nevera.

Barritas de pescado
. Migros nos brinda la oportunidad de comer algo de pescado en este año de malas costumbres. 32 barritas congeladas, homólogas de nuestro Capitán Pescanova sólo que con un envase menos marítimo y una publicidad mucho menos heroica.
Cerca de 4 CHF de pescado en dosis, listas para meterlas en el horno y luego acompañarlas con una salsa tártara o patatas panaderas y cebollita.


Corn Flakes de Prix Garantie (Coop). Suplantación de identidad de los verdaderos Corn Flakes de Kellog's. Para los amantes del vaso de leche con Nesquik –que dicho de paso no tiene el mismo sabor que el nacional. La distancia con la sede de Nestlé no tiene nada que ver– antes de dormir. Como un servidor. 2CHF


Hamburguesas congeladas de Migros. 12 hamburguesas por 12 CHF es o una broma de mal gusto o la oportunidad perfecta para conseguir carne en el país con las vacas más pijas del planeta.


Continuaré con esta saga de Joyas de la Nevera pero no olvidar que en el tag comer hay también recetas, restaurantes, cómo hacer la fondue o una raclette... ¡el frigorífico es nuestro amigo pero no el único!


19.11.10

Así suena el Bleu Lézard

Así suenan las jam sessions de los martes del Bleu Lézard. Pero esta vez fue algo más especial: por el estilo de esta noche (más funky que otras veces) y por el genial teclista. Posiblemente el mejor que haya visto jamás en directo. Una pena que el vídeo no deje constancia de las caras que ponía. Un tío grande donde los haya.

El tema es "Chameleon" de Herbie Hancock. No conocía la canción hasta aquella noche, un verdadero vicio. Por decir algo de Hancock, sin ánimo de quitarle protagonismo a Wikipedia, fue quien compuso la banda sonora de la peli Blow-Up de Antonioni y formó parte de la banda de Miles Davis.



Bájate el disco "Head Hunters" (1973) de Herbie Hancock.


17.11.10

Ocho Leguas en Valais

El Mundo dedica hoy en Ocho Leguas varias imágenes al cantón de Valais, Suiza.
Y lo recorre hasta bien entrado el cantón de Vaud, incluyendo Lausanne et ses alentours: Lavaux, Montreux o Vevey.


Además repasa algunos de los sitios que ya he visitado y que puedes encontrar en el blog, como el glaciar de Aletch o los viñedos que vigilan el debut del Ródano. Recréate.



15.11.10

Col du Demècre

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A 70km al sur de Lausanne aparece Martigny, propiedad del cantón de Valais.
La ciudad dedica las primera semana de octubre a la foire de la Vendange en Martigny. Se trata de una feria a priori de vino que da paso a grandes naves industriales al más puro estilo IFEMA con espacios para profesionales. Vino en compañía de aspiradoras que podrían provocar agujeros negros y contraventanas aislantes que resisten proyectiles antiaéreos.
La entrada son 8CHF para estudiantes y debo advertirte que no merece la pena pasar la mañana en este lugar.

Nada más salir de la estación de Martigny, a mano izquierda, está la parada (Martigny gare) del autobús de La Poste que lleva al teleférico de Dorénaz (Dorénaz téléphérique). El trayecto en bus es de 20 minutos y con el billete de autobús (4,5 CHF con Demi-tarif) va incluido el del teleférico. ¡Ojo, los sábados pasa a las 9 y el siguiente a las 14.20!
Una vez en el teleférico, la siguiente y última parada queda a más de 500m de Dorénaz: ‪Champex-d'Alesse‬, situado a 1089m.
Aquí empieza la ruta a pie hasta la cabane du Demècres. Durante unas 4/5 horas de marcha se van sucediendo distintas vistas del mismo valle. El paisaje vale más que mil palabras. En el mapa de la foto trazo la ruta que seguimos hasta la cabaña. Huelga decir que hay que llegar con algo de sol para encontrarla.
No obstante, que no haya miedos de perderse, ya que está todo perfectamente trazado y señalizado.


La cabane du Demècre se sitúa a 2361m, en el Col du Demècre de la montaña de Fully. Por el módico precio de 25 CHF la noche, podrás disfrutar de un auténtico refugio en la montaña suiza. Está equipado con dos grandes habitaciones con unas 10 camas cada una con sus respectivos edredones. Generosos edredones. Pero no hay calefacción por lo que no es tontería llevarse el saco.
Al entrar hay que ponerse unas chanclas de goma que parecen sacadas de Hospital Central. El interior es realmente bonito, todo de madera y con una cocina americana. Si jamais, hay juegos de mesa disponibles.
Puedes pagar 11 CHF más por cena + desayuno o llevarte tú la comida y utilizar la cocina como te plazca. Se me olvidó mencionar que hay una Coop a 300m de la estación de Martigny, en la Avenue de la Gare.


Para terminar la excursión recomiendo seguir hacia Fully, situado también en el mismo valle que Martigny. El descenso sí que resulta bastante agotador ya que son cerca de 2000m de desnivel desde el refugio hasta el pueblo. Pero si el ascenso era bonito, la bajada es increíble. Termina en una ladera bañada de viñas y en otoño los colores son de cuadro. Amarillos, naranjas, rojos y verdes juntos y revueltos.

En Fully podrás coger un bus hasta Martigny y de ahí el tren de vuelta a casa para poder enseñar a todos dónde has estado. Un edén en la montaña.

Más información sobre la Cabane du Demècre, así como reservas, en:
www.demecre.ch
cabane@demecre.ch
027 746 11 25 (reservas septiembre-junio)
027 746 35 87 (sólo para reservas en julio y agosto)




13.11.10

No me preguntes por qué Heidi iba en trineo

El medio de transporte más utilizado en Suiza en sin duda el tren. Bien es sabida la puntualidad que aquí reina, tanto en los buses como en el metro, pero el tren es algo así como una religión. Además de gozar de una extensísima red de raíles (en torno a 27000 km), el servicio no puede ser más impecable.
Para ir a la universidad, al trabajo, para coger un avión en Genève Aéroport, para salir de fiesta, para que te deje en la puerta de IKEA o en una pista en Zermatt. A todos lados y con una eficacia extraterrestre.
Antes de llegar a una parada, el piloto o un asistente te indica a qué vía debes dirigirte para llegar a tu destino, si no se encuentra en el camino por el que pasa tu tren. Estúpido a priori, pero sobretodo nada de inútil.
Sin los abonos disponibles (Demi-Tarif y Voie7) el precio es exagerado. Por ejemplo, un tren de Lausanne a Berna ida y vuelta puede salir por la escalofriante cifra de 50.- o 37€. Escalofriante teniendo en cuenta que luego Ryanair te deja en Londres y te regresa en Madrid por 15 pavos.


El servicio de restaurante y cafetería también es bastante prohibitivo, pero está permitido comer y beber en los vagones.
En los trenes de dos pisos, cada vagón posee una suerte de salón, perfecto para cuando se viaja en grupo.
Los baños son como en casi todos los trenes del mundo, con el detalle de que el jabón es polvo, lo que impide que el lavabo parezca la segunda parte de Flubber.
Los últimos servicios suelen ser en torno a las 00.30 y los primeros entre las 4 y las 5 de la mañana; dependiendo mucho de los destinos.

Algo que no es culpa de los trenes es el paisaje que vas disfrutando por la ventanilla. Da igual que sean lagos, bosques o cumbres nevadas. Parece que cada metro de vía está colocado para proporcionarte una de las sensaciones imprescindibles que debería de dar todo medio de transporte: la tranquilidad.