30.1.14

Felizmente, Lausanne

¡Cuán magna ha sido mi sorpresa y qué tonta la sonrisa puesta! Ayer mismo el diario 24 heures publicada lo que han sido sentimientos de nostalgia para unos, orgullo para otros, aburrimiento para unos pocos, pero felicidad para todos:


Lausanne se viste de LA y, a ritmo del hipsteriano Pharrel Williams, se presenta casi tal y como es bajo algunos rayos de sol: desde el bucólico Ouchy hasta la mítica Place de la Riponne, pasando por la empinada rue du Petit-Chêne, la gare, les Arches, su metro sin conductor, el moderno Flon...
Como ya pasó con los Lip Dub, parece que esta feliz iniciativa "We Are Happy From" consigue también mostrar ciudades y universidades acompañando siempre el buen rollo.

14.11.13

Starbucks se cuela en los trenes suizos

Que Starbuck es un negocio que va sobre ruedas, es una broma fácil. Pero decir que Starbucks se ha subido ahora a los trenes, es mucho decir.
La gigante de Seattle ha llegado hoy justo a tiempo para un test sobre raíles: un Coffee House de dos plantas en un tren que circulará dos veces al día a lo largo del eje Saint Gall - Friburgo - Ginebra. En otras palabras, desde el 21 de noviembre Starbucks atravesará Suiza de cabo a rabo todos los días del año. #amazing #postureoeneltren
Los horarios del "vagón Starbucks" pueden consultarse aquí.

Un dato curioso: el primer Starbucks en Europa se abrió en 2001 en la ciudad suiza de Zurich. ¿Coincidencia?

He tomado prestadas algunas imágenes del Facebook de CFF para ilustrar cómo ha quedado esta nueva máquina de café:






19.8.13

La mili en Suiza



La "mili", como comúnmente se le llama en España al servicio militar, es obligatoria en Suiza. A pesar de su conocida neutralidad, Suiza llama a sus hombres a las armas, caigan bombas o no.

Los hombres suizos de entre 18 y 35 años tienen el deber de hacer la mili, con las siguientes excepciones:

  • Objeción de conciencia: en vez de la mili, deben de realizar un servicio civil con una duración que superior al del servicio militar en 1,5 veces.
  • Doble nacionalidad: sólo si ya han realizado algún tipo de servicio militar o civil en el país de la nacionalidad no suiza, podrán "convalidarlo" por el servicio militar. Cual Erasmus, oiga.
  • Los extranjeros quedan exentos de este deber y las mujeres, a voluntad.
En tiempos en los que los suizos votan sobre si seguir o no adelante con este servicio, que se ilustra arriba con la ya conocida propaganda de corte sensacionalista del partido UDC, aquí van algunos datos sobre el servicio militar suizo:
  • Suiza destina casi 3 millones de francos al ejército (1% del Producto Nacional Bruto). El país europeo que más presupuesto destina es Grecia con un 4,3%. España, un 1,2% (datos 2011).
  • Con la reforma del 2003, Armée XXI, se ha reducido el tiempo de servicio de 300 a 260 días.
  • La misma reforma redujo los efectivos militares de más de 500.000 a sólo 220.000.
  • Sólo dos tercios de los hombres en condiciones de realizar el servicio militar son excluidos por diversas razones.
Por el momento parece que los suizos no quieren deshacerse de este servicio, prueba para muchos como la raíz que hace crecer una disciplina y estabilidad entre los jóvenes, y uno de los pocos países en Europa en mantenerlo:

Fuente: Wikipedia

9.7.13

El mítico reloj de las estaciones de tren



Inconfundible y una sin duda parte del recuerdo de cualquier turista en Suiza: el reloj de la estación.
Lo hemos buscado corriendo, jadeando con la mirada fija en el segundero rojo, esperando a que las puertas del tren no cerraran y dejaran en evidencia la puntualidad suiza.

Se trata de un reloj con historia. Fue diseño en 1944 por un empleado de la SBB (Ferrocarriles Federales suizos), Hans Hilfiker. Lo que no iba a saber el bueno de Hilfiker es que su obra iba a ser considerada una de las Diez maravillas del diseño suizo, llegando a ser incluso expuesta en el London Design Museum o el MOMA de Nueva York. Recientemente, Apple sucumbió a sus encantos, llegando a pagar 20 millones de dólares por plagiar el diseño en su nuevo sistema operativo iOS 6. Y la verdad es que lo de jugar a buscar las 7 diferencias, no procedería en este caso:

El de la derecha, el reloj en un iPad. A la izquierda, el original.

Una curiosidad de este reloj, es que el segundero recorre la esfera de manera continua, deteniéndose apenas 2 segundos al llegar a las 12 y accionando así la manilla de los minutos.

Para los nostálgicos des gares, desde 1986 también se fabrica como reloj de muñeca, en exclusividad para la marca Mondaine. Esta mañana Amazon ha hecho su trabajo y, con la puntualidad suiza que encerraba la caja, ha inspirado esta entrada. A toute à l'heure!



17.5.13

¿Racismo en Suiza?

Los más ávidos lectores de Erasmus en Suiza pensarán "pero qué pesao". Que me disculpen, pero es un tema que llama irremediablemente mi atención al considerarme viajero y ciudadano del mundo: el racismo. Ese raro cóctel donde tantas variables se mezclan y con un sabor que a no todos agrada por igual.
Y si para gustos, los colores, para razas, también.

The Washington Post publicaba ayer y antes de ayer unos interesantísimos mapas sobre qué países son los más tolerantes y cuáles lo son menos, y otro sobre qué países tenían una mayor diversidad étnica. Aquí los pego (hacer click para ampliar):

Cuanto más rojo, menos tolerante; cuanto más rojo, más tolerante.


Cuanto más verde, más etnias conviven en el país; cuanto más naranja, más homogéneo es.
A través del segundo mapa comprobamos como Suiza es uno de los países más variados en cuanto a etnias de Europa. Sólo superado por Bosnia, por motivos históricos más que sabidos, si trasladamos estas cifras a Latinoamérica, el país alpino posee niveles similares a los de Brasil, Colombia o Méjico y por encima de España.

Pero lo interesante de estos mapas reside en su comparación. Se podría decir que el país más racista podría sea catalogado como aquel que teniendo una sociedad muy homogénea es menos tolerante con otras etnias. O también, aunque con aparente menos sentido, el país con una sociedad más plural pero menos tolerante con otras etnias. Ante estos datos, Suiza se presenta como un país que, dado su fuerte carácter receptor, sólo un 5-9.99% de su población declara no querer tener como vecino a un miembro de etnia o raza distinta.

Sus vecinos italianos y franceses parecen, según estos mapas, más racistas que los suizos, los alemanes o los españoles. Y algo de sentido hay si comparamos la igualdad de oportunidades o las políticas de inmigración existentes en aquellos dos países. No todo es tan negro en el reducto helvético, y a mi parecer, es un problema más de poder adquisitivo que de color de piel.